Actualización sobre las pruebas diagnósticas de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana en gestantes
El VIH es una infección viral de gran impacto en la salud pública, transmitida por contacto sexual, sanguíneo y verticalmente de madre a hijo durante la gestación, el parto o la lactancia. En gestantes, su detección temprana es crucial para prevenir la transmisión perinatal. Sin embargo, el diagnóstico en esta población puede presentar dificultades debido a cambios inmunológicos propios del embarazo, que pueden generar falsos positivos o negativos.
La infección por VIH progresa en tres fases. En la fase aguda, que ocurre en las primeras semanas tras la infección, hay una alta replicación viral y síntomas inespecíficos similares a un cuadro gripal. En la fase crónica, se establece un equilibrio entre la replicación del virus y la respuesta inmune, lo que permite que la infección permanezca asintomática durante años, aunque con deterioro progresivo del sistema inmunológico. Finalmente, en la fase de SIDA, se produce una inmunosupresión severa con infecciones oportunistas, neoplasias asociadas y una alta carga viral.
El diagnóstico se basa exclusivamente en pruebas de laboratorio, ya que la infección no presenta manifestaciones clínicas específicas. Se utilizan métodos de tamizaje como pruebas rápidas y ELISA, y pruebas confirmatorias como carga viral (CV) e inmunofluorescencia indirecta (IFI). En embarazadas, los falsos reactivos pueden ser frecuentes, por lo que es fundamental seguir un algoritmo diagnóstico preciso. Las pruebas de nueva generación, como las de quinta generación y aquellas basadas en nanotecnología, han mejorado la detección del virus y reducido el período ventana.
Para considerar a una gestante como infectada por VIH e iniciar la terapia antirretroviral (TAR), debe cumplir al menos uno de los siguientes criterios: dos pruebas rápidas reactivas de tercera generación realizadas en distintos laboratorios, una prueba rápida de tercera generación y otra de cuarta generación reactivas, una prueba rápida y un ELISA de tercera o cuarta generación con resultados reactivos, o una prueba rápida con resultado reactivo y una prueba confirmatoria positiva (CV o IFI). Si se cumple alguno de estos criterios, se tomará una muestra sanguínea para IFI y CV de inmediato, sin retrasar el inicio del TAR. En caso de que los resultados confirmatorios sean negativos, se suspenderá el tratamiento y se notificará al equipo responsable de VIH del establecimiento de salud.
El seguimiento de la CV es fundamental para evaluar la efectividad del tratamiento y guiar la conducta obstétrica. Se realiza una medición a las seis semanas de iniciar TAR, posteriormente de manera trimestral y, en el tercer trimestre, se repite cuatro semanas antes de la fecha probable de parto (FPP). La vía del parto dependerá de los valores obtenidos en la CV: si es mayor o igual a 1,000 copias/mL o no se dispone de resultados cuatro semanas antes de la FPP, se indicará cesárea electiva para reducir el riesgo de transmisión vertical. Si la CV es menor de 1,000 copias/mL en ese periodo, se permitirá el parto vaginal, garantizando la administración de zidovudina (AZT) intravenosa durante el trabajo de parto, independientemente del esquema de TAR recibido por la paciente.
En los casos de parejas serodiscordantes, donde la gestante es VIH negativa y su pareja es positiva, se recomienda realizar tamizaje cada trimestre y ante cualquier exposición sexual de riesgo. Si se sospecha una infección reciente, ya sea por hallazgos clínicos sugestivos de síndrome retroviral agudo o por exposición en periodo ventana, se solicitará PCR ADN VIH-1 y CV, dado que durante esta fase la transmisión madre-hijo es más intensa. Si la infección es descartada, se procederá a la profilaxis preexposición (PrEP) según las recomendaciones establecidas en la norma vigente, con el fin de minimizar el riesgo de infección durante el embarazo.
El adecuado diagnóstico y manejo del VIH en gestantes es clave para reducir la transmisión maternoinfantil y mejorar el pronóstico tanto de la madre como del recién nacido.
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