Tendencias temporales en la acumulación de microplásticos en placentas de embarazos en Hawái.
Los resultados muestran un aumento alarmante, no solo en el número de placentas con partículas de microplásticos (MP), sino también en la cantidad de MP por cotiledón de tejido placentario en un período de 15 años en una sola institución en las Islas del Pacífico. Este incremento sigue la tendencia del crecimiento en la producción, el consumo y la contaminación global por plásticos. También se han identificado cambios en el tamaño y la composición química de los MP con el tiempo, con algunos compuestos en aumento y otros en disminución.
En placentas más recientes, se ha detectado un incremento de MP no identificados, lo que podría indicar la introducción de nuevos polímeros modificados químicamente en el ambiente o subproductos degradativos de MP que aún no tienen estándares de referencia en bases de datos. Estos materiales plásticos presentan una gran diversidad en tamaño, forma, color, densidad y otras propiedades, lo que dificulta su identificación.
Entre las técnicas científicas actuales para identificar compuestos químicos, la espectroscopia Raman ha ganado importancia en el análisis de microplásticos debido a su mayor resolución espacial (≥1 µm), mayor cobertura espectral, mayor sensibilidad a grupos funcionales no polares, menor interferencia del agua y bandas espectrales más estrechas. Estudios previos en tejidos y fluidos humanos han empleado esta técnica junto con espectroscopia infrarroja directa con láser y pirólisis de doble disparo – cromatografía de gases/espectrometría de masas.
Dado que cada partícula de MP debía evaluarse individualmente, se limitó el análisis Raman a los MP incrustados en un área estandarizada del disco de filtro de vidrio, en lugar de analizar todo el filtro. Aunque esto podría considerarse una limitación del estudio, otros trabajos han utilizado enfoques similares. Los MP en el ambiente están sujetos a diversos procesos de degradación, y el mismo polímero en diferentes etapas de degradación puede presentar espectros Raman distintos, lo que podría generar errores de identificación al compararlos con espectros estándar conocidos. Además, la presencia de aditivos, plastificantes, nuevos compuestos plásticos y subproductos ambientales puede dificultar la interpretación de las firmas Raman.
Se identificó la presencia de plastificantes bien descritos asociados a los polímeros encontrados en las muestras, como DOP, BPA y TiO₂. Además del impacto de los MP como cuerpos extraños en la placenta, estos químicos pueden ser perjudiciales para la salud humana, ya que inducen estrés oxidativo, inflamación, disrupción endocrina y trastornos metabólicos. Se ha vinculado la exposición prenatal a dosis bajas de BPA con anomalías en el tracto reproductivo masculino y femenino, complicaciones del embarazo, cambios premalignos en glándulas mamarias y prostáticas, y alteraciones en la función cerebral. Asimismo, la exposición prenatal a dosis bajas de ftalatos ha sido asociada con alteraciones en la diferenciación sexual, disfunción tiroidea, trastornos metabólicos y complicaciones maternas como diabetes gestacional y trastornos hipertensivos del embarazo.
Una limitación del estudio es que las placentas recolectadas en 2006 y 2013, cuando había poca conciencia sobre la contaminación por MP, fueron almacenadas en tubos de polietileno y recuperadas retrospectivamente para el análisis. Sin embargo, aunque algunas muestras de 2006 y 2013 no contenían MP, todas las placentas recolectadas en 2021, procesadas sin contacto con plásticos exógenos, contenían partículas de MP.
A pesar de que este es el estudio con la mayor cantidad de muestras analizadas hasta la fecha, el tamaño de la muestra sigue siendo insuficiente para establecer una correlación entre los resultados maternos y fetales o inferir problemas de salud derivados de la acumulación de MP durante el embarazo. Otros estudios han encontrado variaciones en la presencia y tipo de polímeros en placentas y leche materna de diferentes cohortes, lo que podría reflejar hábitos regionales o diferencias en la gestión de residuos plásticos.
Los hallazgos demuestran un aumento en el número de placentas que contienen MP a lo largo de 15 años, junto con un incremento en la cantidad de partículas de MP por volumen de placenta y cambios en la composición de los polímeros plásticos. En conjunto, PE, PP, PVC, PET, PU, PS y poliéster representan más del 90% de todos los polímeros producidos, con una fuga estimada de 10 millones de toneladas de plásticos en los océanos anualmente. Aunque PE y PP son los plásticos más producidos, en Hawái solo se reciclan PET y PE. La exposición excesiva a PE y PP ha sido vinculada con disfunción inmunológica y alteraciones en el desarrollo neurológico en modelos humanos y animales.
Dado que se detectaron niveles bajos de DOP y BPA en las muestras, persiste la preocupación por sus propiedades de disrupción endocrina, ya que los MP pueden alojarse en las placentas humanas con posibles efectos en la madre y el feto. Los MP pueden alcanzar órganos importantes, como el cerebro, en cuestión de minutos en modelos murinos. En comunidades costeras como Hawái, los MP expuestos a ambientes de agua dulce y salada pueden ser internalizados por macrófagos hasta 10 veces más que los MP no expuestos a agua.
Los hallazgos de este estudio, basados en muestras placentarias de Hawái, resaltan la vulnerabilidad de las comunidades de las Islas del Pacífico a la contaminación plástica debido a su ubicación remota en el océano. Dado que todo el estado de Hawái es considerado una comunidad costera, las mujeres embarazadas que viven allí parecen ser particularmente vulnerables a la contaminación marina por plásticos, aunque sus efectos en la salud materno-fetal aún no están claros. También se evidencia un preocupante aumento en la acumulación de MP en placentas humanas en los últimos 15 años, lo que confirma la creciente exposición humana a estos contaminantes.
Estos resultados revelan la frágil naturaleza del ecosistema de las Islas del Pacífico y muestran cómo las placentas humanas pueden convertirse en un sistema de monitoreo internacional para rastrear la exposición a MP en diferentes comunidades del mundo. Dado que las placentas son creadas y descartadas con cada embarazo, podrían servir como un sistema de monitoreo no invasivo y en tiempo real de la contaminación ambiental por plásticos durante la gestación.
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