Las úlceras vulvares pueden afectar significativamente la calidad de vida y la salud sexual de las mujeres. Su presentación clínica es variable, lo que dificulta su diagnóstico etiológico. Aunque la mayoría son secundarias a infecciones de transmisión sexual (ITS), es importante considerar otras enfermedades sistémicas que pueden manifestarse con lesiones genitales. Para lograr un diagnóstico preciso, se requiere una anamnesis detallada, una exploración física minuciosa y pruebas complementarias, incluyendo biopsia en algunos casos para descartar malignidad.
En este caso clínico, se presenta una mujer de 39 años con úlceras vulvares graves y recurrentes. No tenía antecedentes personales de relevancia, aunque era fumadora activa, tenía pareja heterosexual estable y usaba anticonceptivos orales. En el transcurso de un año, fue hospitalizada en tres ocasiones por la aparición de úlceras dolorosas y extensas en la región vulvar, las cuales se iniciaban tras pequeños traumatismos como rascado o relaciones sexuales. La paciente intentó autotratamiento con lidocaína tópica y analgésicos orales, incluidos opioides.
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Los cultivos bacterianos y micológicos fueron negativos, al igual que la detección de micobacterias y pruebas específicas para Haemophilus ducreyi, Mycoplasma y Ureaplasma. El estudio anatomopatológico de la biopsia reveló inflamación aguda inespecífica, sin hallazgos concluyentes para chancroide, granuloma inguinal u otras infecciones (Figura 2). Se descartó también patología psiquiátrica.
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El diagnóstico diferencial de las úlceras vulvares de origen no infeccioso incluye enfermedades autoinmunes como el síndrome de Behçet, enfermedad de Crohn y pioderma gangrenoso, además de patologías dermatológicas y neoplásicas. En este caso, la enfermedad de Behçet se descartó por la ausencia de aftas orales y otros criterios diagnósticos. La enfermedad de Crohn, aunque puede manifestarse con lesiones vulvares, fue poco probable debido a la ausencia de síntomas digestivos y la negatividad de la calprotectina.
En conclusión, el manejo de las úlceras vulvares recurrentes requiere un enfoque multidisciplinario con una evaluación exhaustiva para determinar su etiología y guiar el tratamiento adecuado.
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